SER FELIZ con Sergio Valdivia

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Revista digital gratuita con temas de desarrollo personal, liderazgo, autoestima, prosperidad, felicidad y temas afines.
Permitida la reproducción citando la fuente.
"Ser Feliz" no tiene una orientación religiosa ni política determinada.
Creador y Editor: Prof. Sergio Valdivia Correa.

Número 355

Contenido

Editorial

Esperando a Godot

Bienaventurzanzas para la felicidad

Testimonios

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Editorial

El valor de una vida se mide por las vidas que toca.

Sergio ValdiviaLa vida parece complicarse a veces. Vivimos en un mundo tan lleno de estímulos y actividades que hace bien tener unos minutos de reflexión y descubrir si realmente se es feliz. Por que de otra forma, ¿qué sentido tiene la vida?

La felicidad depende de una actitud ante la vida y no de las circunstancias externas, salvo situaciones límites.

Hoy sigo apoyándote para que tengas las actitudes adecuadas y lo pases mejor en l vida.

Tus opiniones y aportes son muy importantes.

Sergio Valdivia
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Esperando a Godot

En estos días fui a ver esta obra de teatro. “Esperando a Godot” fue publicada en 1952 por Samuel Beckett. Es una tragicomedia en dos actos, perteneciente al teatro del absurdo.

La obra se divide en dos actos, y en ambos aparecen dos vagabundos llamados Vladimir y Estragon, amigos de toda una vida, que esperan en vano junto a un camino a un tal Godot, con quien (quizás) tienen alguna cita. El público nunca llega a saber quién es Godot, o qué tipo de asunto han de tratar con él. En cada acto, aparecen el cruel Pozzo y su esclavo Lucky (en inglés, afortunado) quien le obedece ciegamente, seguidos de un muchacho que hace llegar el mensaje a Vladimir y Estragon de que Godot no vendrá hoy, "pero mañana seguro que sí".

www.serfeliz.net

Me hizo pensar. (¿No será peligroso pensar estas cosas?). Me acordé de una persona que conocí. Te cuento algo de él ahora.

Cuánta gente vive esperando que la vida les cambie más adelante. Conozco a alguien que vive esperando algún golpe de suerte o que suceda algo interesante. Espera ganar un premio en algún juego de azar, aunque usualmente se olvida de jugar. Mientras, pasa el tiempo. Quizá esperando ver la televisión, esperando comer. Esperando que venga el fin de semana, esperando que vengan las vacaciones, esperando retirarse del trabajo. Porque el fin de semana, o en las vacaciones, o al retirarse, ahí sí que habrá tiempo para hacer algo que le gusta verdaderamente.

Mientras, ¿cómo pasar el tiempo? ¿Qué hacer mientras? Ve tele para pasar el tiempo. Duerme un poco. Prende el equipo de sonido para tener bulla un rato.

Luego viene el tedio. Pero esto le es insoportable. Así que hay que hacer algo. Alguna cosa. Buscar algo que parezca entretenido para sentirse feliz un rato.

Sin embargo, nada importante ha hecho, nada ha transformado de verdad. No ha tenido un hijo, ni escrito un libro, ni plantado un árbol.

Entonces nuestro “protagonista” ve algo de internet mientras. Algún comentario en Facebook (hace frío, hace calor, qué bueno que hoy es viernes, qué lástima que sea lunes…), una mirada a twitter para ver algo parecido. A ver si pronto inventan otra cosa para meterse y leer lo que los otros dicen. Pero hace mucho frío o mucho calor para salir. Así que a esperar a que el tiempo esté mejor para salir a ver a alguien. O mejor, meterse en un centro comercial a mirar escaparates y pasar el rato. Así la espera se hace entretenida.

¡Qué rápido pasa el tiempo! ¡Si ya se acerca el fin de año! ¿Y puede recordar lo que hizo la semana pasada? Gran parte de lo que hizo lo ha olvidado. ¿Y el año pasado? Lo recuerda menos. ¿Lo que estudió en el colegio? Casi todo se fue a alguna parte. Tanto que llega incluso a sentir que la vida no tiene mucho sentido. ¿Para qué está aquí?

Hay personas que con mucho amor cuidan a sus hijos. Luego, esperan que crezcan para intentar rehacer su vida de pareja. Mientras esperan, los hijos siguen en casa. Bien, ya están en edad para casarse. Sin embargo, llegan con los nietos. Otra vez a criar y a no poder salir al mundo. Luego, a esperar que los nietos crezcan. El tiempo se pasa pues son adorables y entretenidos. Mientras espera que crezcan, ya están viejos y enfermos para disfrutar junto a su pareja. Incluso, en algún momento, su pareja ya no está.

La rutina parece cómoda para nuestro personaje. Hacer todos los días lo mismo. ¡Cuánta gente se levanta cada día para realizar siempre las mismas actividades! Y parecen estar bien. Básicamente, levantarse, comer algo, ir al trabajo, almorzar, seguir en el trabajo, volver a la casa, comer algo, dormir, levantarse, comer algo, ir al trabajo… De pronto, como el personaje de la obra, pierde el control de sí sin saber siquiera por qué. Luego, se olvida en qué estaba. ¿Qué hizo ayer? ¿En qué estaba? ¿A dónde iba? ¿Para dónde va? ¡Ah, sí! Estamos esperando a Godot.

Es extraño porque a veces la rutina le desespera. Y sin embargo, cuando trata de salir de ella, lo encuentra muy difícil y vuelve a lo mismo. Entonces…

—¿Qué sentido tiene vivir?

A veces se ha dejado un tiempo para pensar y observarse. No obstante, no está seguro si es feliz, si su vida está bien. Piensa que hay cosas que no ha hecho y quizá ya no hizo. Piensa en que la comunicación con sus seres queridos no está muy buena. Piensa que está enojado o molesto hace años con alguien. Se acuerda de lo que no pudo hacer en su juventud y que ya no podrá realizarlo. Tiene miedo que no le alcance el dinero, que lo echen del trabajo, temor a enfermarse… ¡No puede seguir pensando! ¡¡¡Pierde el control!!! ¡Es urgente dormirse de nuevo, dejar de pensar, tomar la rutina, dejar pasar el tiempo! Hay que prender el televisor, prender la radio. El tiempo todo lo cura. El tiempo es sabio. Las cosas se resuelven solas, se dice. Así que, veamos, —¿qué se puede hacer mientras para entretenerse?

Mejor busca algo que hacer mientras. Ocho horas durmiendo, un par de horas de ida y vuelta al trabajo, un par de horas esperando comer en distintos momentos del día, unas tres o más horas viendo televisión o internet y el resto del tiempo, unas ocho horas, en el trabajo (no necesariamente trabajando todas esas horas). Así que no le queda tiempo para compartir, conversar, disfrutar y reflexionar con la familia o con los amigos. Hay que esperar el fin de semana. A ver si se puede huir de la congestión de la ciudad para disfrutar de la congestión del balneario más cercano. O quizá estará muy cansado para salir. Mejor dejarlo para el otro fin de semana.

¿Qué estaba escribiendo?

Ah, sí. Ya recuerdo. La historia de un personaje anónimo que vivió esperando. Vivió esperando a Godot. Vivió, porque ya pasó a mejor vida. Quizá.

Quiero que no sea tu historia. No sé cuánto tiempo te queda en esta vida ni cuánto tiempo me queda a mí. Hagamos algo ahora mismo. No te quedes esperando a Godot —que siempre manda a un mensajero diciendo que hoy no podrá venir, que mañana sí. No sé si existirá ese mañana.

Haz algo diferente esta semana.

Conversa, en persona, con algún familiar o amigo.

Visita ese lugar que te gusta ahora.

Lee algo interesante.

Escribe algo.

Di ahora a esa persona que la aprecias y que la amas.

Aprende algo nuevo.

Aprende a disfrutar lo que haces.

Aprende a agradecer lo que tienes ahora.

Planta un árbol, una rosa o una idea.

Este fin de semana, sí o sí haz algo diferente.

Escríbeme ahora tu comentario o reflexión. Vamos. ¡Anímate! Escríbelo.

Sergio Valdivia C.
http://www.sergiovaldivia.com

¿Cuál es tu opinión? ¿Estás esperando a Godot?

El éxito en la vida se aprende como cualquier materiaProsperidad

El dinero no trae la prosperidad, es la prosperidad la que trae el dinero. Y la prosperidad es, en primer lugar, un estado mental.

La prosperidad es
primero que todo una actitud mental

El resultado de tus días futuros, a partir de ahora mismo, depende del tipo de pensamientos que predomine en tu mente. Lo que tú imagines que puedes ser, eso serás. Si imaginas que algo no lo puedes lograr, difícilmente lo alcanzarás. Si permites que haya temores y dudas, es muy poco probable que tengas éxito.

Clic aquí para ver más información.

Bienaventurzanzas para la felicidad

Felicidad. Ser Feliz.Hay quien piense que para ser feliz basta con ser Bill Gates o Carlos Slim, o quizás llamarse Barack Obama. Sin embargo, ser feliz no es nada fácil. Todo depende de uno mismo....

www.serfeliz.net

Cuenta la leyenda que un hombre oyó decir que la felicidad era un tesoro. A partir de aquel instante comenzó a buscarla. Primero se aventuró por el placer y por todo lo sensual, luego por el poder y la riqueza, después por la fama y la gloria, y así fue recorriendo el mundo del orgullo, del saber, de los viajes, del trabajo, del ocio y de todo cuanto estaba al alcance de su mano.

En un recodo del camino vio un letrero que decía: "Le quedan dos meses de vida”.

Aquel hombre, cansado y desgastado por los sinsabores de la vida, sin haber logrado encontrar la felicidad, se dijo: —Estos dos meses los dedicaré a compartir todo lo que tengo de experiencia, de saber y de vida, con las personas que me rodean.

Y aquel buscador infatigable de la felicidad, solo al final de sus días encontró que, dentro de sí mismo, en su interior, en lo que podía compartir, en el tiempo que dedicaba a los demás, en la renuncia que hacía de sí mismo por servir, estaba el tesoro que tanto había deseado.

Comprendió que para ser feliz se necesita amar; aceptar la vida como viene; disfrutar de lo pequeño y de lo grande; conocerse a sí mismo y aceptarse así como uno es; sentirse querido y valorado, pero también querer y valorar; tener razones para vivir y esperar, y también razones para morir y descansar.

Entendió que la felicidad brota en el corazón, con el rocío del cariño, la ternura y la comprensión. Que son instantes y momentos de plenitud y bienestar; que la felicidad está unida y ligada a la forma de ver a la gente y de relacionarse con ella; que siempre está de salida y que para tenerla hay que gozar de paz interior.

Finalmente descubrió que cada edad tiene su propia medida de felicidad y que sólo Dios es la fuente suprema de la alegría, por ser Dios amor, bondad, reconciliación, perdón y donación total.

Y en su mente recordó aquella sentencia que dice: “¡Cuánto gozamos con lo poco que tenemos, y cuánto sufrimos por lo mucho que anhelamos!"

Ser feliz es una actitud.

Todos conocemos las Bienaventuranzas, esas palabras tan hermosas que nos dijo Jesús en el Sermón de la Montaña. Sin embargo, no todos conocemos y practicamos las Bienventuranzas del Siglo XXI:

• Felices los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse.

• Felices los que saben distinguir una montaña de una piedra, porque evitarán muchos inconvenientes.

• Felices los que saben descansar y dormir sin buscar excusas, porque llegarán a ser sabios.

• Felices los que saben escuchar y callar, porque aprenderán cosas nuevas.

• Felices los que son suficientemente inteligentes como para no tomarse en serio, porque serán apreciados por quienes los rodean.

• Felices los que están atentos a las necesidades de los demás sin sentirse indispensables, porque serán portadores de alegría.

• Felices los que saben mirar con seriedad las pequeñas cosas y con tranquilidad las cosas grandes, porque irán lejos en la vida.

• Felices los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desprecio, porque su camino estará pleno de sol.

• Felices los que piensan antes de actuar y rezan antes de pensar, porque no se turbarán en lo imprevisible.

• Felices los que saben callar y ojala sonreír cuando se les quita la palabra, se los contradice o cuando les pisan los pies, porque el amor comienza a penetrar en su corazón.

• Felices los que son capaces de interpretar con benevolencia las actitudes de los demás, porque conocen el valor de la caridad.

• Felices los que saben reconocer al Señor en todo lo que encuentran, porque habrán hallado la paz y la verdadera sabiduría.

¡Sabias palabras! Si tienes fe en Dios, asume el compromiso de ser cada día más bueno, más humilde, más justo, y podrás cumplir todos los compromisos adquiridos. Él te apoyará y nunca estarás solo, y serás feliz en esta tierra, y lo que es mejor, en la vida eterna.

¡Bendiciones, paz y bien!

Alicia Godina Carrillo, Mexicali, México

Testimonios

ChileEs muy interesante lo que ustedes ofrecen, aprender a tener una mejor calidad de vida. Además estoy en un grupo espiritual , no de iglesia, que complementarlo con la información que entregarían ustedes, es mucho más favorable para vivir más feliz y también recomendar a más personas. Les agradezco desde ya, les saludo muy cordialmente Verónica Meneses, Santiago, Chile.


ColombiaInteresante material el de su web, que agradezco a Dios en este momento de mi vida encontrarlo para emprender el diario caminar que me resta por cumplir. Muchas gracias y estaré en contacto con ustedes.

Germán Mejía, Bogotá, Colombia.


Mil gracias. He leído con cuidado el articulo y veo los grandes errores que frecuentemente cometemos, que nos llevan ser infelices en x o y aspecto. Veo lo importante de dejar el orgullo, pedir perdón y quitarnos este peso de encima, porque vinimos a este mundo a ser felices y no a sufrir.

Arcadio Restrepo, Bogotá, Colombia.


Lamento no haber sabido antes de esta Revista, por referencia y lo poco que he logrado ver, me parece sumamente interesante, educativa y educadora.

Benito Morello, Nuevo Chimbote, Santa Ancash, Perú.


MéxicoSolo quiero agradecer la difusión de los temas que ustedes tratan ya que son de gran importancia en cualquier situación y etapa de la vida.

Rubén Flores, México D.F., México.


EspañaUna vez más, gracias. Sr. Sergio, gracias por todo, gracias por todo, gracias por todo. Cuando venga a España no deje de visitar Barcelona.

Jaime Fontanals, Barcelona, España.


Comentario. Así lo haré, Jaime.